martes, 19 de agosto de 2014

Amarillo

Y así fue que, finalmente llegó ese día en que todos nos levantamos -amarillos-. El color de nuestra piel y nuestros labios es amarillo, cuándo no el de nuestros oídos, pupilas y variadas lenguas, nuestros lunares, uñas, senos y barbas. El pelaje de nuestras mascotas es amarillo, como nuestra comida, como el agua que brota de la canilla, como el tinte de nuestros sueños. Observamos nuestros televisores, vemos nuestros programas y nuestros periodistas, amarillos. La mesita ratona, el sillón, los cuadros, las fotos, la alfombra. Las servilletas, los cubiertos, el café y los stickers de la heladera. Los automóviles, el pavimento, los árboles, las escuelas. Los bancos, las paradas de colectivo. Los zapatos de los hombres y los tacos de las mujeres. Los carteles de publicidad, los postes de luz, los guardapolvos de los niños, los tachos de basura. Ninguna percepción visual (la denominación “percepción”, comúnmente utilizada en la teoría del color ya podría ser puesta en cuestión dado los acontecimientos descritos) escapa a la radiante homogeneidad y simetría del virulento rubio.
Aquellos medios de comunicación manifestaron en un comunicado abierto: -“Ante la envergadura de los hechos sucedidos recientemente en la ciudad y, ante cualquier tipo de posible acusación hacia nuestra parte, manifestamos, sostenemos y denunciamos, con total y sana convicción, la incredibilidad e inexistencia de cualquier implicancia o vinculación de nuestro trabajo periodístico con la creciente expansión del color amarillo; defendiendo así, la libertad, el respeto, y la independencia de color de nuestra labor periodística”-.
No tardó en llegar la ansiada conferencia de prensa del Gobernador de la Ciudad de Buenos Aires donde, vestido de saco y corbata cuasi-dorado, sintetizó: -“Bajo mi consideración, y de esto no me cabe la menor duda, este es un claro reflejo del amor de nuestro pueblo por los canarios: un animal bello y noble, pero por sobre todas las cosas, porteño”- Dentro del arco político, fueron variadas las declaraciones. Patricia Kullrich, líder del Partido Revolucionario Argentino (PRA) manifestó: “Los Beatles tenían razón y nos lo advirtieron con Yellow Submarine, el mundo es un gran submarino amarillo”. Partidos de izquierda, por su parte, sintetizaron en un comunicado a la sociedad: “El imperialismo avanza en la ciudad. Tal es la necesidad del capitalismo salvaje por sostener un sistema de dominación y explotación del hombre con el hombre que ahora, busca homogenizar nuestra vida bajo un mismo tinte para eliminar definitivamente nuestra conciencia de clase. ¡No lo logrará frente al sindicalismo combativo! Y como bien dijo Lenin: “Al neocapitalismo gualdo mayonesa, le proseguirá históricamente la revolución roja y socialista”.
En el ámbito académico, las explicaciones fueron disímiles. Cientistas sociales convocados a investigar la causa concluyeron por su parte: “En base a estudios cuantitativos realizados recientemente, podríamos confirmar una causal y determinante conexión entre expansión del fenómeno amarillo y la fuerte llegada de inmigración de raíz oriental a nuestro país en los últimos 10 o 15 años, población de un fuerte y posiblemente contagioso color de piel amarillento”. Prestigiosos economistas y entidades financieras prácticamente coincidieron en su análisis: “La constante caída mensual del valor precio/unidad de los materiales escolares, especialmente de los resaltadores de color amarillo fosforescente, sumado a cierto exponencial crecimiento de la capacidad adquisitiva de la población urbana constituyen, en combinación, la raíz de lo acontecido. Es un claro proceso de amarillización monetaria. No se descarta, dada la inestabilidad del tipo de cambio argentino, la formación del Yellow Dolar
Prestigiosos directores del cine nacional, se sumaron a la iniciativa y anunciaron en conjunto la conformación de un proyecto cinematográfico. Juan José Nella de la Campa sintetizó “Hemos congeniado en este proyecto de film que promete muchísimo. Estamos muy entusiasmados. “Buenos Aires, la yema radiante y jugosa del huevo frito” definitivamente será un éxito”
En un acto de honestidad, el embajador de los Estados unidos en el país declaró: “El amarillo no es de mi mayor agrado, pero es mejor que el negro. Mucho mejor que el negro. Cualquier cosa es mejor que el negro, el negro me da náuseas. Si, creo que el negro no debería existir”.


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